La Provincia invirtió $1.109 millones en 40 bombas de bajo levante y 50 de achique. Forman parte de un plan hídrico de $30.000 millones ante un El Niño que se prevé intenso.
El gobernador Maximiliano Pullaro presentó 90 bombas que la Provincia compró para reforzar la respuesta ante posibles emergencias hídricas por El Niño, un fenómeno que los pronósticos anticipan intenso para el Litoral en los próximos meses. La compra demandó una inversión de $1.109.772.600 y los equipos quedarán bajo administración de la Secretaría de Protección Civil.
La presentación se hizo este viernes junto al ministro de Gobierno e Innovación Pública, Fabián Bastia; el secretario de Protección Civil, Marcos Escajadillo, y el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich.
Qué equipos compró Santa Fe ante El Niño
El lote se divide en dos tipos de bombas, pensadas para situaciones distintas:
- 40 bombas de bajo levante, similares a las que se usan en la producción arrocera y capaces de mover grandes volúmenes de agua: 22 tienen un caudal de 1 millón de litros por hora, 14 de 2 millones y 4 de 3 millones.
- 50 bombas de achique, de 90.000 litros por hora cada una, para intervenciones más localizadas.
Una de las características que destacó el gobierno es que las bombas de bajo levante funcionan acopladas a tractores, un equipo disponible en la mayoría de las localidades del interior. Eso permite trasladarlas y ponerlas en marcha sin depender de instalaciones fijas. Pullaro mencionó además la incorporación de camiones y grupos electrógenos para el mismo plan.
La distribución territorial quedará a cargo de Protección Civil, que asignará los equipos según las necesidades de cada zona. La idea es que estén repartidos de antemano para acortar los tiempos de respuesta cuando haya anegamientos o desbordes.
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Un plan hídrico de $30.000 millones
La compra forma parte de un programa más amplio de prevención. Según explicó Mijich, el plan provincial ronda los $30.000 millones e incluye:
- cerca de 600 intervenciones de obra;
- trabajos de limpieza y mantenimiento en más de 5.000 kilómetros de canales;
- el mantenimiento de unos 500 kilómetros de terraplenes de defensa;
- estaciones de bombeo en el área metropolitana de la ciudad de Santa Fe.
El gobernador resumió el objetivo en una frase: invertir en equipamiento «para estar preparados de la mejor manera».
El seguimiento de los ríos y las lluvias
Escajadillo explicó que la Provincia trabaja con escenarios que combinan crecidas de ríos y lluvias intensas, y que se monitorea el agua que llega desde el norte del país. Para eso se cruzan datos de la Prefectura Naval Argentina, el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
La preparación llega en un momento en que el río Paraná viene en ascenso frente a Rosario y otras localidades ribereñas. Los organismos que siguen la cuenca estiman que el nivel podría acercarse a la altura de alerta hacia fines de octubre, mientras la onda de crecida avanza por el norte santafesino.
El Niño suele traer lluvias por encima de lo normal en el Litoral argentino, con riesgo de anegamientos en zonas urbanas y rurales y de crecidas en los ríos de la cuenca. En episodios anteriores, la provincia sufrió inundaciones que afectaron a localidades del norte y del centro, a la producción agropecuaria y a barrios de las principales ciudades. Por eso la estrategia oficial combina obras estructurales, como canales y defensas, con equipamiento móvil para actuar en la emergencia.
La primera respuesta ante una emergencia corresponde, por ley, a los gobiernos locales. Por eso la Provincia también acompaña a municipios y comunas en la conformación de sus juntas locales de Protección Civil y en la elaboración de planes de contingencia.

