María Carmen Abascal había sido desalojada de la casa donde vivió 70 años en Madrid. Su muerte sacude la campaña rumbo a las elecciones generales del 29 de noviembre.
María Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, murió el miércoles a los 87 años en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde estaba internada desde que fue desalojada de su departamento a fines de septiembre. Su caso se había convertido en el símbolo de las protestas por la vivienda que recorren España desde hace dos semanas, en plena antesala de las elecciones generales del 29 de noviembre.
El fallecimiento fue confirmado por el Sindicato de Inquilinas, en un comunicado firmado también por su familia y su abogado.
Un desalojo que encendió la protesta
El 23 de septiembre, la Policía Nacional ejecutó una orden judicial de desahucio en la vivienda que Maricarmen ocupaba desde hacía unos 70 años en el barrio de Retiro. El edificio pertenecía a Urbagestión, una empresa que había pretendido un fuerte aumento del alquiler.
El operativo comenzó a primera hora de la mañana. Los agentes debieron abrirse paso entre vecinos y activistas que intentaban impedir el ingreso, y la mujer fue retirada en camilla poco después del mediodía. Desde entonces permaneció internada con un cuadro de agotamiento y estrés, y un marcado deterioro de su estado físico. Según la información difundida en Madrid, se había alcanzado un acuerdo para que pudiera volver a su casa, pero llegó demasiado tarde.
Acampadas y marchas
El caso desató movilizaciones en distintas ciudades españolas, con epicentro en la Puerta del Sol, en el centro de Madrid, donde los manifestantes instalaron una acampada. La noche de la muerte, cientos de personas se reunieron allí, hicieron un minuto de silencio y luego un grupo marchó hacia el Congreso de los Diputados.
Las reacciones políticas
La muerte de Maricarmen se convirtió de inmediato en tema de campaña:
- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó sus condolencias en las redes sociales, y el PSOE afirmó que su lucha contra la especulación no habrá sido en vano.
- El ministro de Justicia, Félix Bolaños, la definió como un símbolo de la lucha por la vivienda asequible.
- El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió no politizar lo ocurrido.
- Desde la izquierda, la eurodiputada de Podemos Irene Montero calificó la muerte como un asesinato, y Ada Colau pidió sostener las movilizaciones.
En Madrid, la Asamblea regional y el Ayuntamiento, ambos con mayoría del PP, rechazaron hacer un minuto de silencio, lo que generó cruces con la oposición y con la Delegación del Gobierno.
Vivienda y elecciones anticipadas
La crisis habitacional es uno de los principales problemas de la agenda española. Los especialistas la atribuyen a una combinación de factores: falta de oferta, demoras burocráticas, escasez de mano de obra en la construcción, el crecimiento de los alquileres turísticos y una fuerte demanda en las grandes ciudades.
El tema precipitó el calendario político. Después de que el Congreso rechazara los decretos del Gobierno para frenar desalojos y limitar las subas de alquileres, Sánchez adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre. La vivienda aparece así como uno de los ejes de una campaña que empieza a tomar forma.

