Los analistas del mercado estiman que el IPC volvería a ubicarse en torno al 2% durante julio. El aumento de servicios regulados, transporte y el impacto de las vacaciones de invierno aparecen entre los principales factores que podrían frenar una mayor desaceleración.
La inflación volvería a ubicarse cerca del 2% durante julio, según las principales consultoras privadas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Aunque el proceso de desaceleración continúa, los especialistas advierten que algunos aumentos estacionales impedirían una baja más pronunciada del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Las proyecciones relevadas oscilan entre 1,8% y 2,1%, con una coincidencia general: julio mostraría una dinámica muy similar a la registrada en junio.
Las estimaciones privadas ubican la inflación de julio entre 1,8% y 2,1%.
Qué rubros presionan sobre los precios
Los economistas identifican tres factores principales que podrían sostener el IPC alrededor del 2%.
Por un lado, los aumentos en transporte, que incluyen ajustes en colectivos, subtes, trenes y peajes. A eso se suman las actualizaciones en tarifas reguladas, como gas y agua, y el mayor movimiento vinculado con las vacaciones de invierno, que suele impactar sobre turismo y recreación.
También influyen algunos incrementos estacionales en frutas y verduras, afectados por las bajas temperaturas registradas durante las últimas semanas.
Los factores que ayudan a contener la inflación
Del otro lado, las consultoras destacan que los alimentos, excluyendo productos frescos, mantienen una tendencia de desaceleración.
Además, la menor intensidad de algunos ajustes tarifarios y un consumo todavía moderado contribuyen a evitar una aceleración más marcada del índice general de precios.
Los alimentos muestran una desaceleración que ayuda a contener la inflación general.
La incógnita sigue siendo el precio de los combustibles
Uno de los puntos que aún observa el mercado es qué ocurrirá con los combustibles.
Algunas consultoras señalan que una eventual baja en las naftas podría tener un efecto favorable sobre el IPC, aunque la evolución reciente del precio internacional del petróleo introduce incertidumbre sobre esa posibilidad.
