Entre 550.000 y 800.000 personas marcharon el sábado contra el costo de vida y el ajuste del Presupuesto 2027. Hubo incendios, saqueos y ataques a alcaldías en varias ciudades.
Las protestas en Francia del sábado terminaron con más de 1.800 detenidos, según el balance provisorio del ministro del Interior, Laurent Nuñez. La jornada, convocada por redes sociales contra el aumento del costo de vida, derivó en enfrentamientos con la policía, saqueos de comercios y ataques a edificios públicos en distintas ciudades del país.
El Ministerio del Interior calculó la participación en 550.000 personas en todo el territorio, mientras que los organizadores hablaron de más de 800.000. Solo en París, el Gobierno contó unos 110.000 manifestantes en el recorrido entre la plaza de la República y la plaza de Clichy.
Qué reclaman los manifestantes
La convocatoria circuló en redes bajo la consigna «Amarillos y Jóvenes» y estuvo dirigida a un público amplio: chalecos amarillos, jóvenes, agricultores, docentes, ambientalistas y jubilados. Los principales motivos fueron:
- El aumento del costo de vida.
- La suba de los combustibles, impulsada por la guerra en Medio Oriente.
- El Presupuesto 2027, que prevé un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros.
- El reclamo de estudiantes secundarios por mejores condiciones de estudio, en marcha desde fines de septiembre.
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Incendios, saqueos y heridos durante las protestas en Francia
Los incidentes se repitieron en varias ciudades. En Limoges se incendió la alcaldía; en Marsella y Lille hubo ataques a edificios municipales, y en París se quemaron vehículos y se saquearon comercios. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, describió calles devastadas en distintos barrios de la capital.
Las cifras de heridos entre las fuerzas de seguridad variaron a lo largo de la noche: el primer ministro, Sébastien Lecornu, habló de unos 150 policías y gendarmes heridos, y el balance posterior del Ministerio del Interior elevó a 500 el número de agentes, gendarmes y bomberos lesionados. En Saint-Étienne, según una fuente citada por la agencia AFP, un manifestante perdió una mano por una granada lanzada por la policía.
La respuesta del Gobierno
El presidente Emmanuel Macron aseguró que los responsables de los ataques a prefecturas, comercios y alcaldías serán perseguidos y sancionados. Lecornu responsabilizó al partido La Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, pidió a los fiscales que soliciten prisión preventiva para los detenidos y convocó a una reunión de crisis. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, se pronunció en el mismo sentido.
Nuñez atribuyó los ataques a «varios miles» de extremistas de ultraizquierda y vinculó los saqueos con delincuentes comunes. Desde la oposición, la líder ecologista Marine Tondelier pidió su renuncia por haber subestimado la magnitud de la movilización.
El estallido llega a unos seis meses de la elección presidencial de 2027. Una encuesta de Elabe de mediados de septiembre indicaba que dos de cada tres franceses veían con buenos ojos un regreso de los chalecos amarillos, el movimiento que en 2018 y 2019 también nació de una protesta contra el precio de los combustibles.

